24/03/25

LIBERARSE DEL PENSAMIENTO

Lejos de ser impersonales, todos los pensamientos que emergen hasta a veces saturar el espacio mental son manifestaciones de preocupaciones, inquietudes y deseos. Cuanto más repitan el ejercicio los practicantes, más cuenta se darán de que el pensamiento es la principal distracción de un ego que se resiste de manera inconsciente a esta experiencia de la desnudez. Las capas neuróticas son tan sólidas, tan indistinguibles, que el trabajo de zapa es arduo, casi imposible. El ego debe renunciar a sí mismo sin condiciones; al final, debe abdicar. Bajo una forma metafórica, esa abdicación se describe como un salto (una escapada hacia lo alto) o como un descenso (una escapada hacia lo bajo). En sus principios de meditación sedente recomendamos a todos, Dogen utiliza una fórmula lapidaria: “Cuando el cuerpo y el espíritu se despojan, el rostro original aparece de manera natural”. En el mismo movimiento, dice, hay a la vez ruptura y aparición.

A todo esto, insistir, en que la única manera de ceder es permitirse a uno mismo que ceda. “Ahí está la clave: en permitírselo”.

La meditación no es cuestión de calma, sino de libertad. La luz original irradia de nuestro esqueleto.

¡Practicante, confía en ti!

 

Sentarse y nada mas. Una iniciación a la práctica de la meditación zen y una crítica del mindfulness – Autor: Éric Rommeluere – Editorial: errata naturae