01/03/26

ATENCIÓN

Hoy en día nos distraemos constantemente. Saltamos, tambaleándonos incluso, de una información a otra, de un estímulo a otro. Esta constante distracción ha bastado para que la atención sin distracción nos haya abandonado. Si no nos distrajéramos, estaríamos en la atención sin distracción. Para encontrarla bastaría con que mirásemos atentamente a todas partes: “La atención absolutamente pura, la atención que solo es atención, es la plena atención también llamada, porque solo está presente mientras hay atención”. Lo que genera adicción no necesita atención alguna para desplegar sus efectos. La adicción funciona mejor cuanta menos atención le prestemos. Los estímulos que nos hace adictos adormecen la atención. La actual sociedad de la adicción es una sociedad sin atención. La percepción se guía por la adicción y la dopamina. La adicción y la atención constituyen fuerzas antagónicas. También las redes sociales recurren a los adictivos algoritmos para convertir a las personas en dependientes y, de esa forma, controlarlas y dirigirlas. El Smartphone es una máquina digital de adicción. En último término, incluso los buscadores, que no son sino máquinas de búsqueda, constituyen igualmente máquinas de adicción. Avivan la sed de caza.

Quien no es capaz de mantener una atención contemplativa, de mirar, no puede acceder a la verdad, al verdadero y duradero orden de las cosas.