05/02/23

LOS INESPERADOS REGALOS DEL DOLOR

En su blog, donde no para de escribir y comunicarse a pesar de su estado de salud, escribe sobre el regalo del dolor:

“¿Qué hay de malo en mí? ¿Por qué mi dolor no se ha ido aún?  

El querer alejarte de él es resistencia, no quieres que este momento sea como es… Te has dividido en dos, yo y mi dolor. El dolor es visto como un terrorista dentro del cuerpo, un obstáculo para la paz, un gran error cósmico. Sientes como si tu organismo estuviera en tu contra, que has fallado, que el sanar está lejos, eres una víctima, una causa perdida.

 Es asociado al abandono y el fracaso, pero el sanar nunca está lejos, amigos. Y tú no estás perdido, entiende esto, el sanar no necesariamente implica la desaparición de los síntomas. ¡No! 

Sanar podría implicar la permanencia del dolor, en este momento…

El sanar no es un destino final, sino una invitación siempre presente a recordar lo que realmente eres. En el amor, el dolor no es atacado, sino acogido en su propio hogar…

 Una invitación muy antigua a cómo soltar los sueños con respecto, a cómo debía lucir este día, a honrar la forma en cómo se ha presentado. Una invitación a ser inmenso, lo suficientemente inmenso como para recibir la alegría y  el dolor, el aburrimiento y lo divertido de la vida. Y tal vez una invitación a la gratitud, por la vida que has llevado, por el precioso aliento, por el alimento, la capacidad de amar y perdonar, se capaz de encontrar el descanso incluso en los momentos más oscuros.

 Quizás tú dolor contenga su propia medicina…

No dar nada por sentado, no te apresures a etiquetarlo, como algo negativo…

Aquí hay una invitación a ser un poco más amable con él, sin importar lo cegadora que resulte su apariencia. No galopes hacia su aniquilación, más bien ve un poco más despacio, sé curioso, siente su fuego, su dignidad está en su ferocidad…

 Tu dolor podría desaparecer mañana. Eso es posible. Aunque la intención no es aferrarnos a la esperanza. Estamos interesados solo en la verdad, ahora el dolor exige la verdad. Así que por hoy honremos nuestro dolor, por el tiempo que permanezca aquí…»

COMENTARIO:

 «La presencia es la medicina más poderosa, independientemente de lo que estemos tomando o de buscar algún tipo de comodidad física.

En Presencia, dejamos de ser las víctimas, porque nos hemos alineados con «lo que es», nos hemos puesto del lado de la vida.

 Y  de eso se trata la verdadera sanación. De aceptar el Ahora. Amigo. Tu dolor podría ser solamente el reflejo de cómo se siente sanar. No se supone que deba desaparecer en este momento».