24/05/26

PARA SENTARSE A MEDITAR HACE FALTA UNA EXTRAORDINARIA HUMILDAD

 

“Para sentarse a meditar hace falta una extraordinaria humildad, es decir, un estar dispuesto a dejar los ideales y las ideas y a tocar la realidad. Meditar ayuda a no tomarse a sí mismo tan en serio (una escuela de sana auto-relativización) y exige mucha paciencia, constancia y determinación. Tanta más paciencia, constancia y determinación se adquirirán cuanto más nos sentemos a meditar. De ahí la importancia de encontrar un grupo con el que, regularmente, sentarse a meditar.

Aunque uno esté a solas y en silencio ante el misterio, es bueno saber que a tu lado hay otros -también silenciosos y solitarios- ante el mismo misterio. Quienes meditamos solemos ser pájaros solitarios. Habrá otros pájaros en la bandada, pero cada cual seguirá su propio ritmo”

 

D’Ors, P. (2014). Biografía del silencio: breve ensayo sobre meditación. Madrid: Siruela