03/05/26

TODO CONSISTÍA EN SER LO QUE HABÍA SIDO HASTA ENTONCES, PERO CONSCIENTEMENTE, ATENTAMENTE.

Foto de Jan van der Wolf (pexels.com)

“Para convertirme en alguien que medita, aparte de sentarme a diario uno, dos o tres periodos de unos veinte o veinticinco minutos, no tuve que hacer nada especial. Todo consistía en ser lo que había sido hasta entonces, pero conscientemente, atentamente. Todo mi esfuerzo debía limitarse a controlar las idas y venidas de la mente, poner la imaginación a mi servicio y dejar de estar yo – como un esclavo- al suyo. Porque si somos señores de nuestra potencias, ¿por qué hemos de comportarnos entonces como siervos?”

 

D’Ors, P. (2014). Biografía del silencio: breve ensayo sobre meditación. Madrid: Siruela